-Julia,
tengo fiebre.
-¡Julia,
qué tengo fiebre!
-¡Julia,
te estoy llamando, tengo fiebre, estoy ardiendo!
-¡Juuuuliiiiiaaaaa!
¡Qué tengo fiebre! ¡Me arden las piernas!
-¡Antonia, por cuarta
vez... no tenés nada!
-¡Cómo
no! ¡Me arde el cuerpo!
-¡Antonia, no tenés
nada! ¡No tenés, cuerpo!
-¡Ah, si... es verdad!
¡Por qué siento tanto calor!
-Porque seguís
recordando el incendio.
-¡Ah,
sí, es verdad!
-Déjame tranquila, estoy
atormentando a la vecina.
-¿A la que se quedó con
tu marido?
-¡Sí, esa misma!
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