¡Au revoir! Solo quería parecer elegante, en medio del montón de putas acumuladas con vestidos entallados llenos de lentejuelas. No es que no sea parte del grupo; solo quiero una falsa ironía al final.
Ya lo he visto todo: policía, insania, orden de cateo, morgue y congeladores. No hay espacio para la ira, no la podemos costear en este estado total de desesperación.
Es más barato mirar por la ventana con la luz apagada, mientras las luces de anuncios de "hotel" iluminan entre parpadeos la habitación. Señores de la calle, que se apagan como luciérnagas en invierno.
Desearía haberle regalado sueños, porque el estilo de vida que heredamos, solo nos permite cerrar los ojos como efecto motor, nunca para el descanso.
No hay que ser muy entendido para saber que esto siempre termina de la misma manera, si desapareces por 13 horas, ya podrías estar muerto y se inician las farfanías con el duelo de la calle.
Voy a quitar las cortinas de mi pieza, para que puedan ver el momento justo, si me matan. Ya no me preocupa que la calle se entrometa en mi casa porque siempre ha estado aquí.
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