viernes, 28 de noviembre de 2025

Estadística y Probabilidad.

 Me gustan las estadísticas; porque ubican una realidad en un punto, una variable, existencia, visibilidad. Hay muchos químicos que me están consumiendo en silencio, aunque con grandes gritos cuando las arterias colapsan y el edema se forma como una pulsera en la muñeca.

Prefiero ser  una variable computable, al menos sigo siendo tomada en cuenta, no solo soy un número de cama con vía intravenosa, cada día jugando al azar: puedo ganar una partida entre sobreviviente o deceso.

Ya no queda nada bueno de mí. Todo ha sido invadido por tejido tumural agresivo y con fijación perversa a la fatalidad.

El juego de poder se desenvuelve en gráficos y tiras de laboratorio. Escucho altavoces que me llaman, es un largo camino hasta el consultorio, mis preocupaciones superan la gravedad de 9.807 m/s ojalá fuera suficiente para mantener mis pies en la tierra. Bueno, con el hueso invadido, puedo prescindir de ellos, para qué quiero zapatos, si puedo seguir exhalando.

Por primera vez en la vida solo quiero respirar por una terquedad matemática. Pero si no gano, al menos mi vida será contabilizada en la balanza anual y quizás mi caso sea una muestra de ejemplo -no va a cambiar nada- pero de alguna manera permaneceré.

jueves, 27 de noviembre de 2025

Despair

 ¡Au revoir! Solo quería parecer elegante, en medio del montón de putas acumuladas con vestidos entallados llenos de lentejuelas. No es que no sea parte del grupo; solo quiero una falsa ironía al final.

Ya lo he visto todo: policía, insania, orden de cateo, morgue y congeladores. No hay espacio para la ira, no la podemos costear en este estado total de desesperación.

Es más barato mirar por la ventana con la luz apagada, mientras las luces de anuncios de "hotel" iluminan entre parpadeos la habitación. Señores de la calle, que se apagan como luciérnagas en invierno.

Desearía haberle regalado sueños, porque el estilo de vida que heredamos, solo nos permite cerrar los ojos como efecto motor, nunca para el descanso.

No hay que ser muy entendido para saber que esto siempre termina de la misma manera, si desapareces por 13 horas, ya podrías estar muerto y se inician las farfanías con el duelo de la calle.

Voy a quitar las cortinas de mi pieza, para que puedan ver el momento justo, si me matan. Ya no me preocupa que la calle se entrometa en mi casa porque siempre ha estado aquí. 


Diario de una contusión.

 Era 10 de Julio, cuando una huelga de autobuseros enardecidos, cerró el paso por la autopista; entonces al igual que la mayoría de personas, bajé de mi bus y comencé a caminar. A paso lento -he de confesar- porque el tumulto y la música con las consignas tenían un ritmo intoxicante.

Creo que tropecé unas cuantas veces en medio de la procesión porque las pancartas eran tan llamativas y elocuentes que mi mente estaba enganchada en la protesta como una ignota.

Un leve tac-plac, hizo que mi pie resbalara y la tapa de la suela fue un recuerdo más en la alcantarilla.

El calor amenazaba con carbonizar el asfalto, pero la gente ya estaba en trance, porque el Ministro de Trabajo, se dirije al punto de encuentro. Los noticieros, hacían consultas a los dirigentes y seguían transmitiendo en vivo desde la mesa de negociación.

El sindicato, ha comenzado a ceder. Un periodista ha revelado una nota informativa sobre fraude, los empleados se niegan a creer y el asfalto cruje.

Me aproximo al cono de circunvalación, el hervidero sigue creciendo, el calor amenaza con la deshidratación mientras la fuerza trabajadora sigue apuñándose contra la policía.

He logrado ubicar mi oficina entre los edificios distantes. El asfalto cruje más y comienza a reclamar los cimientos socavados, el nulo mantenimiento y los pernos más delgados que se usaron para abaratar costos; quieren unirse al sindicato. En un acto de solidaridad vuelve a crujir.

El puente está resentido por tanto herrumbre y la calzada dispareja finalmente cede.

En un instante mi cuerpo desaparece y mi cabeza se sumerge en un mar de partes humanas y vehículos. Desaparecen las consignas, las pancartas, la música, el sindicato y mis piernas.

martes, 25 de noviembre de 2025

 25 Noviembre 25


No estoy enamorada, nunca lo estuve; porque las marañas heredadas, los romances de la literatura rusa y mi tendencia al fanatismo, me han dejado muchos huecos con dudas, miradas de soslayo, conversaciones sostenidas con nicotina y muchos besos en abandono.

Soy inexperta en toda la materia real, tres cuartos de mi vida se han desvanecido en diálogos con extraños y simulaciones de amaneceres en compañía. Pero solo quiero guardar una cosa, una cajita con sus ojos. No como amuleto, no como esperanza, solo como una observación eterna a la nada.

Princesa

  Todos estamos huyendo de algo, es parte de la vil humanidad, ocultar qué somos y pretender que al final todo se va a arreglar de forma lin...