lunes, 8 de diciembre de 2025

   Vivo en un cuadro. Miles de megapixeles que no puedo contar, porque implica utilizar tiempo en una realidad, prefiero los reflejos de nada, espacio, pesadillas en simúltaneo con intoxicación difusa de likes, vivo en plástico fantástico. 

    Llevo años enojada, desquitándome con la comida, el ejercicio, el trabajo y todo lo que respira, pero nadie se da cuenta, porque la sonrisa está tatuada. Acumulo millones de deseos de asesinar a mi perpetrador, mientras ríe y descansa cada noche; yo, enciendo la ansiedad y las uñas se van en un charco de sangre.

    He planificado su tortura, paso a paso, pero la suerte nunca se asemeja a la realidad, el desgraciado sigue en fuga, enviándome vídeos mientras se burla de todo el sistema carcelario.

    Solo queda seguir atesorando la venganza, tengo paciencia y un cuarto de 3x3 que dimensiona la infinitud.



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