Me pregunto, si me reconocería. Prefiero que no, para iniciar de cero. Los recuerdos mutan de acuerdo a la agonía o paciencia en la espera.
Ella, era muy pequeña cuando me fui. No por voluntad, no me hagas ese gesto, realmente quiero explicar. Traté con todas mis fuerzas de aferrarme a ella, a las sábanas a cuanta cosa tenía cerca, pero solo me jalaban por los pasillos.
Supe, que ya tiene ochenta y pocas canas, camina sin andadera, hasta aprendió a tejer, no solo tapetes, mantas y ropa para la nieta. Y dicen que hasta se parece a mí.
-¡Mamá, me esperaste mucho!
-¡Mi chiquita, estás hermosa!
-Mamá, viví hasta los 80 y tuve una hija, esa hija tuvo otra hija y todas se parecen a ti.
-Mi chiquita, lamento haberme ido tan rápido, yo... traté.
-Lo sé. Está bien. ¿Qué se hace divertido por aquí, ahora que no tenemos articulaciones con artritis?
No hay comentarios.:
Publicar un comentario